St. Evergislus, Bonn Bad-Godesberg 1989 IHS - Jesuiten
2Sam 5,1-3
Col 1,12-20
Evangelio Lc 23,35-43
Texto de la homilía: Escarnio en la Cruz, Lc 23-35,43: Cuando Jesús fue crucificado, el pueblo estaba allí mirando. Las autoridades, por su parte, se burlaban de Jesús y comentaban: A otros ha salvado, ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el elegido!. También los soldados le escarnecían. Se acercaban a Él para darle vinagre y decían: Si tu eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. Habían puesto sobre su cabeza una inscripción que decía: Éste es el Rey de los judíos. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: ¿No eres tu el Mesías?. Pues sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro intervino para reprenderlo, diciendo: ¿Ni siquiera temes a Dios tu que estás en el mismo suplicio?. Lo nuestro es justo, pues estamos recibiendo lo que merecen nuestros actos, pero éste no ha hecho nada malo. Y añadió: Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino. Jesús le contestó: Amén, hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Fiesta de Cristo Rey

Frase clave: El Reino de Cristo se consuma entre nosotros en nuestra historia, como se hizo realidad en la historia del Hijo del Hombre.

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A través de la Historia: No tengo derecho a excluir ninguna parte de este mundo de este camino hacia Dios. La palabra de Dios encarnada no muere en el banco de la iglesia sino en la cruz.

Hacia Dios: Cuando día tras día no oro al Espíritu de Dios, pierdo la meta. Cuando no miro escrupulosamente las huellas de los pies de Jesús, me hundo en las huellas de mi egoísmo.

Queridas hermanas y hermanos: Oramos diciendo "venga tu Reino". Esto es Cristo Rey: andar el camino incierto y ser conducidos totalmente por el amor en el Espíritu Santo, que nos regala el Padre en el Hijo. Amén.

Introducción

La fiesta de Cristo Rey tiene algo inocuo para muchos. El ambiente de adviento susurra ya hace largo tiempo en los altavoces -demasiado, cuando todavía se debía pensar en algo diferente.

Hay que añadir que el Rey para nosotros es o un Rey de cuento de hadas o un objeto popular de la prensa escandalosa. Pero no se pensó en esto cuando el Papa Pío XI en 1.925 instituyó la fiesta de Cristo Rey. La mirada a la Biblia lo indica: Donde nosotros decimos "venga tu Reino" en el original figura: Acérquese tu Reino. El Reino de los cielos en Mt o el Reino de Dios en Mc no es otra cosa que el Reino de Dios, que hace palidecer todo reino humano y que quiere adoptar una actitud impetuosa.

Por ello tenemos que preguntarnos al comienzo de esta celebración si dejamos hablar a Dios en nuestra vida o a quién dejamos ejercer el dominio sobre nuestra vida en Su lugar.

Oración del día
Dios Todopoderoso,
tu Hijo nos dio un ejemplo de servicio
y fue todo para nosotros aquí.
Quiso liberarnos
de todo el poder de la injusticia y del egoísmo.
Permite que su reino de amor al prójimo
se haga realidad entre nosotros.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Dios y Señor, que en la unidad del Espíritu Santo
contigo vive y reina por toda la eternidad. Amén.

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El Reino de Dios

El ser humano se puede situar de dos formas como impedimento entre él y el Reino de Dios que llega: a través de la disposición personal de su vida, por la que se decide, y por el orden social de su vida, en el que se encuentra, que soporta o fomenta. Lo mínimo que el ser humano tiene que lograr en la actitud personal es la sinceridad dócil y vigilante hacia Dios. El ser humano cerrado en sí mismo, el ser humano de la mera humanidad y naturalidad es una criatura sin gracia y su caminar por el mundo es siempre despiadado. A la larga actúa destructivamente para sí mismo y para los demás...

El Reino de Dios consiste en que el ser humano esté en gracia de Dios y el mundo en el orden de Dios. La superación de la necesidad humana y de la abundancia de Dios, el derrumbamiento de la limitación humana por la fuerza de Dios, la represión de la ferocidad humana por la disciplina de Dios: todo esto es el Reino de Dios. Acontece en los seres humanos y por y entre los seres humanos. Es una gracia callada y sin embargo empuja a la palabra y a la acción y existe también como obra y orden...La gran realización del sentido de la vida se halla en el encuentro con Dios.

Alfred Delp, S.J.

1907-1945